sábado, 12 de noviembre de 2016

"RIESGO" por Rodrigo Durán


Estuve pensando que cosas son las que me he perdido solamente por tener miedo o no arriesgar lo suficiente. De Muchas cosas siento que lo que más me he perdido tiene relación con los temores asociados al cambio.
Y claro, todos o muchos de nosotros; o la gran mayoría, no nos gustan los cambios; esto, debido a que nuestro cerebro busca siempre la forma de realizar rutinas con el fin de ahorrar energía, pero sobre todo (y considerando nuestro cerebro primitivo) busca sobrevivir.
Las rutinas llenan nuestra existencia, y podemos ver que los seres humanos en general; hacemos de estas rutinas y rituales, un flotador gigante al de que agarrarnos cuando todo colapsa.
Es parte de lo que conocemos como normal, el aferrarse a rutinas cuando sufres dolor. (Volviendo al análisis sobre el cerebro que se mueve entre placer y dolor) esto llena y nos hace resistir de mejor forma las situaciones extremas de la vida...un accidente; una catástrofe, la muerte de un ser querido, etcétera.
Regresando al tomar riesgos, recuerdo cuando de niño, mi mamá (que fue super sobre protectora conmigo) me tenía prohibido cruzar la calle...es mas si yo la cruzaba. Moría. Esa era mi ecuación.
Jugando a la pelota en la calle con amigos de la cuadra; la tiraron a una calle donde pasaban autos...y por primera vez en mi corta vida; vi lo que en muchas películas muestran...ves pasar tu vida en un segundo...y con el corazón en la garganta y latiendo a mil en mis oídos...cruce y fui por la pelota...al volver...no lo podía creer!!! Estaba vivo!! Y de ahí en adelante continúe mi existencia; ya con menos miedo y más confianza en mi mismo.
Es interesante pensar cuantos de estos denominados "creencias" o patrones mentales nos detienen a avanzar; a crecer, a vivir nuevas experiencias, retos y desafíos; que solo por que un adulto lleno de temores propios te traspaso; o para protegerte te lolos dio. Es hora de repensar(nos) que y cuales pensamientos y creencias nos están frenando a tomar más riesgos.
A salir de esa zona cómoda llamada "rutina" que nos protege y nos encapsula. Te dejo el desafío a que revises que puedes cambiar en tu vida; y sin temor.

RD
Editorial Cayo La Teja
Fanzines y libros cartoneros
www.facebook.com/editorialcayolateja



viernes, 11 de noviembre de 2016

"Perséfone"por Sol Caraves

              Elegí analizar esta obra de Bernini porque desde el primer momento en que la vi me suscitó dos impresiones contrapuestas, cuando se busca la escultura por internet, el primer encuadre que aparece es un recorte de medio cuerpo donde las manos de Plutón aprietan el orgánico cuerpo de Proserpina; este encuadre despertó en mí una sensación de admiración, al ver como el mármol pétreo es capaz de representar con tanto realismo y erotismo la plasticidad de la carne, inevitablemente asocié la representación a un juego entre amantes. En segunda instancia cuando vi la fotografía de la estatua completa, la mano alejando el cuerpo de Plutón, la dramática torsión del cuerpo de Proserpina y su gestualidad entre agónica y rendida, inevitablemente asocié la representación a una violación, y a partir de este choque perceptivo entre erotismo y violencia, se evidenció para mí la relación entre representación y legitimación, reafirmándose el rol secundario de la mujer, desde la negación de la palabra y por tanto de la elección. El presente ensayo pretende ser una breve síntesis de los tratamientos discursivos de la cultura griega y romana para legitimar la subordinación de la mujer.         


            Proserpina, diosa de la primavera romana, es la reinterpretación barroca de Bernini de Perséfone, el mito cuenta a través de ella la secuencia de las estaciones. Perséfone fue raptada por Hades para ser su mujer en el inframundo, su madre Deméter, diosa de la naturaleza, por la tristeza de su perdida dejó sin cosecha a los hombres, entonces Zeus intervino para que los hombres no murieran de hambre y pactó con Hades el regreso de Perséfone a los brazos de su madre, Hades engaña a Perséfone haciéndola comer las semillas de una granada dejándola atada de esta manera para siempre al inframundo. Así Perséfone debe repartir su tiempo entre su madre y su marido, y las animosidades de Deméter se reflejan en las estaciones, cuando Perséfone sube empieza a florecer la primavera, cuando llega a estar con su madre es verano, mientras desciende se vuelve otoño y cuando vuelve al Hades se vuelve invierno en la tierra. El mito romano es bastante similar, sólo que el secuestro de Proserpina por parte de Plutón es motivado por el flechazo de Cupido, quien fue enviado por Venus.

Tanto en la sociedad romana como griega, la vida política y social se establece bajo parámetros religiosos, entonces sí “la función principal del mito es revelar los modelos ejemplares de todos los ritos y actividades humanas significativas: tanto la alimentación o el matrimonio como el trabajo, la educación, el arte o la sabiduría.”[1] y es a través de esta determinada narración sagrada como se legitiman o definen los roles sociales,  podemos interpretar a través de la justificación de los modelos divinos qué por una parte es legítimo que los hombres rapten y objetualicen a las mujeres en pos de hacerlas sus esposas, y así mismo qué Perséfone, dada su condición de mujer por su torpeza –comerse la granada- no está capacitada para tomar decisiones, no tiene derecho a elegir, no tiene voz, ni palabra. Por otra parte, Deméter, dada su condición de madre, es decir, realizada su función reproductiva de mujer-madre, sí es portadora de la palabra, y puede ejercer la resistencia de su función elemental, otorgar o restringir su fertilidad –dar vida a la tierra, a las cosechas, a los hombres- ahora bien, si entendemos a “la interpretación micro-macrocósmica de la relación entre la sociedad y el cosmos, el paralelismo entre las dos esferas se extiende típicamente a los roles específicos. Estos son entendidos como reiteraciones miméticas de las realidades cósmicas, que se supone, representan,”[2]  este mito básicamente ilustra que, primer lugar, es inevitable devenir esposa y ser relegada a un espacio específico por los hombres –el inframundo o el Gineceo- en segundo lugar, que es a través de la función reproductiva que las mujeres pueden validarse ante la sociedad.

            La sociedad Romana en “esencia es siempre religiosa, ya que significa un salto más allá de la experiencia”.[3] la vida romana tanto doméstica como pública está impregnada de rituales religiosos que ayudan a sostener la estabilidad política del conjunto social y reforzar los lazos entre su comunidad, así mismo la mentalidad del hombre romano es fundamentalmente práctica, y nace de la conjunción entre la mentalidad campesina y militar. A partir de esto podemos entender su fascinación por la tierra, en aras de su proyecto expansivo. La finalidad práctica proyecta su acciones o estrategias hacia un fin determinado por tanto la sociedad romana se concibe como inclusiva; los romanos no tienen problemas en integrar y absorber otras creencias, otros dialectos, otras filosofías o formas artísticas a su imperio con tal de expandirse y pasar a la historia. El hombre romano es también hombre de tradiciones, de esta manera la estructura del núcleo doméstico, el paterfamilia, será el arquetipo para la construcción de su Imperio. ”La religión romana fue primerio la religión de la familia y, luego, de su extensión, el Estado. La familia estaba consagrada y, por tanto, también el Estado.”[4]

El hombre griego, más que práctico es contemplativo, intenta comprender el mundo bajo una cosmovisión ordenada y completa regida por relaciones de índole lógica y racional, ligada a una concepción espiritual “la ciudad griega y sus instituciones subsidiarias siguieron legitimándose sobre bases religiosas y estas legitimaciones hasta pudieron dilatarse para abarcar el imperio Romano” [5] lo religioso se fundamenta a través de lo racional , “mediante la postulación del alma como fundamento del orden racional del mundo”[6] podemos afirmar entonces que la sociedad griega así como la romana es esencialmente religiosa,  Vernant lo grafica muy bien al explicar que “las decisiones de las asambleas se refieren a un fututo que continúa siendo fundamentalmente opaco y que la inteligencia no puede captar completamente. Por lo tanto, es esencial poder dominarlo en la medida de lo posible con otros recursos que pongan en juego no ya medios humanos, si la eficacia del rito.”[7]

La concepción de libertad para el hombre griego está intrínsecamente ligada con la concepción de orden y equilibrio que debe establecerse entre las relaciones de sus habitantes, en el arte, en la filosofía y en los rituales.  De esta manera aquellas prácticas que tiendan a acentuar desigualdades sociales son censuradas ya que “crean disonancia en el grupo y ponen en peligro su equilibrio, su unidad y dividen la ciudad contra sí misma (…) se esfuma entre los ciudadanos la diferencia de costumbre y condición a fin de aproximarlos a los otros y unirlos como miembros de una sola familia”[8]  es de suma importancia el adecuado uso de la palabra pública, ya que esta se relaciona íntimamente con ejercicio político “El arte político es, en lo esencial un ejercicio del lenguaje; y el logos, en su origen, adquiere conciencia de sí mismo, de sus reglas, de su eficacia, a través de su función política”[9],  En una sociedad que se construye a través de la palabra pública masculina, donde se aspira al orden y equilibrio lógico, Pandora entonces justifica la posición inferior de la mujer a través de un gran error, prueba que el género femenino no está capacitado para tomar decisiones por sí misma, por consiguiente las  mujeres deben cargar con la irresponsabilidad de Pandora y siendo indignas de ejercer la palabra pública.

            La mujer griega entonces, carece de palabra y sexualidad, ya que el placer es sólo para hombres iguales por su característica racional, el rol femenino se limita a ser hija y esposa de un ciudadano, es decir un útero “un hombre (griego) se casaba principalmente para asegurar la continuidad de la familia y la de la ciudad, al despedir a su mujer estéril no hacía sino cumplir una obligación patriótica y religiosa” [10] la educación se limita al cuidado de otro, marido e hijos, “Un ciudadano ateniense se casa esencialmente para tener hijos; espera que éstos no sólo lo cuiden de su vejez, sino, sobre todo, que lo entierren según los ritos y continúen después de él el culto familiar[11]” y al cuidado del hogar. La formación para ser esposas, sin embargo, es privilegio sólo de mujeres aristócratas, las mujeres de estrato bajo que no son dignas de ser esposas se transforman en concubinas o prostitutas, y en el mejor caso en hetairas, esclava que dentro de un contexto privado puede utilizar la palabra masculina. Las esposas, sirvientas e hijas griegas debían tener poca exposición pública, permaneciendo confinadas al ámbito privado del Gineceo, muy pocas veces abandonan su lugar, sólo para celebraciones especiales y compras necesarias, vivían entre ellas y no debían exponerse.

            De modo similar en el mito fundacional de Roma, no hay mujeres, las sabinas son raptadas de sus tierras y aceptan su posición de subordinación en tanto qué se les concediera una simplificación de tareas domésticas, es así como se alejan de las tareas relacionadas con la carnicería, excluyéndoselas de la escena sacrificial. La representación de las mujeres como extranjeras evidencia su condición de ser otro “Subordinadas, (las mujeres) existían por el marido y en relación a la acción de éste, pero indispensable como eran para que el esposo estuviera completo, las mujeres tenía un papel religioso muy específico”[12]
           
            La mujer en Grecia no es sujeto político, ni jurídico, no es ciudadana, sólo existe a través del varón, primero decide su padre por ella y luego su marido, el único cargo público al que puede aspirar la mujer como sacerdotisa es siendo elegida en una asamblea masculina. Las mujeres tocan las puntas impuras de la vida -nacimiento y muerte-,a aquello que es misterioso y sagrado “Porque las mujeres, debido a ese “salvajismo” que le es inherente, y que no es sino otra manera de nombrar su “alteridad” con respecto de los hombres pueden tener acceso sin peligro a esa fuente de deshonra, pues ellas son sus intermediarias naturales”[13] su tarea es ser intermediaria entre la vida y la muerte, lavando el cuerpo ensangrentado del recién nacido y el cuerpo del muerto para ser exhibido, no forman parte del ritual del sacrificio público, sólo puede aspirar al protagonismo dentro del ámbito privado de rituales específicos, para hacer efectiva la palabra misteriosa, por ejemplo una vez al año se juntan en las Tesmoforias las mujeres casadas para celebrar a Deméter y Perséfone, en una ceremonia secreta y exclusiva invocan la fertilidad de las cosechas, refuerzan el vínculo entre ellas y consagran su función procreadora.   

            La mujer romana tampoco interviene en la política, y también es esencialmente formada para ser esposa y dominar el ámbito doméstico, no puede sacrificar, ni participar del sacrificio, salvo en extrañas ocasiones, pero puede ocupar un lugar en el sacerdocio como acompañante. “Sometidas, ciertamente, a los hombres y relegadas a tareas marginales, cumplían tareas esenciales para la supervivencia de Roma. No sólo como elemento indispensable de la vida social, cuyas funciones reproductoras eran celebradas por una serie de ritos y cultos, sino también como articulación insoslayable de la vida pública.”[14] en sintesís, y al ser construidas como el sujeto otro .”las mujeres se encargaban de los ritos que la ley del país prohibía celebrar a los hombres.”[15]


             Intenté ejemplificar como se restringió a las mujeres romanas y griegas de la antigüedad, a través de las violentas legitimizaciones míticas –como es el rapto de Perséfone- y las construcciones discursivas –la negación de la palabra-, a un lugar secundario y marginal que los hombres no quisieron ocupar

            Separando a las mujeres de aquellas actividades que tienden a la liberación          , como lo son la sexualidad, el cuerpo y el conocimiento, se evidencian los modelos de conducta morales construidos para la mujer, del vicio o la virtud, que nos rigen hasta la actualidad, se refuerza el modelo positivo de la reproductiva-esposa-tejedora opuesto al modelo de anomico, ligado a los excesos y la liberación sexualizada, de las Bacantes y Miníandes “el exceso que transforma en Bacantes entregándoles desenfrenadamente al desborde de la locura hasta la muerte, Así se infringe la doble actividad que define a la esposa griega en la ciudad, el tejido y la maternidad, recíprocamente emblemáticos”[16] 
si bien más de quince siglos nos separan de estas mujeres, podemos convenir que la perdurabilidad de este discurso patriarcal y hegemónico es efectivo porque se encuentra arraigado en nuestra subjetividad occidental y requerirá una ardua tarea desconstruirla o desarraigarla porque“vivir en el mundo social es vivir una vida ordenada y significativa. La sociedad es el guardián del orden y el significado no solo en el plano objetivo, en sus estructuras institucionales, sino también en el subjetivo, en su estructuración de la conciencia individual. Es esta la razón por la cual la separación completa del mundo social o anomia constituye una amenaza tan grande para el individuo.” [17]
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[1]  Mircea Eliade, (1999) Capitulo 1 “La estructura de los mitos”, en Mito y Realidad, Barcelona, España, Editorial Kairos..Página 16   
[2]  Peter Berger, Op.Cit.. Página 54
[3] Haynes Barrow (1991) “Los romanos”, en Los romanos, Buenos Aires, Argentina, Editorial F.C.E P. Página 12.
[4] Haynes Barrow (1991) Op. Cit.Página 16
[5]  Peter Berger, Op. Cit. Página51
[6]   Peter Berger, ídem.
[7] Jean Pierre Vernant, (1965) Capitulo IV, “El universo espiritual de la Polis”, en Los orígenes del pensamiento griego, Barcelona, España, Editorial Paidos. Página 44.
[8] Jean Pierre Vernant, Op. Cit. Página 50
[9]  Jean Pierre Vernant, Op. Cit. Página 39
[10]  Robert Flanciere, (1959) “Mujer, matrimonio y familia” en La vida cotidiana en Grecia en el siglo de Pericles, Buenos Aires, Argentina, Librería Hachette  Página 75
[11] Robert Flanciere, (1959) Op.Cit. Página 66
[12] Louise Zaiman, (1991) “Las hijas de Pandora. Mujeres y rituales en las ciudades”. En Duby G. y Perrot, M. Historia de las Mujeres. Tomo I. México, Taurus Página 470.
[13] Louise Zaiman, (1991) Op. Cit. Página 435.
[14]  Perrot, Duby, (1992) “Extranjeras indispensables”, en Historia de las mujeres. Tomo II, México, editorial Taurus, 1992, Págnia 475
[15]  Perrot, Duby, (1992) Op.Cit. Página. 456.
[16]  Louise Zaiman, (1991) Op. Cit. Página .417
[17]  Peter Berger, Op. Cit.. Página 35.


jueves, 10 de noviembre de 2016

"Hay paro" por E-Eme Cárdenas

Amanece.
Se abre el poema.
(La Ciudad, Gonzalo Millán)

Hay un paro.
La basura se acumula.
Abres la boca y huele a peligro.
Igual te beso porque es venganza.
Le tengo miedo a tu lado oscuro.
La basura se acumula.
En mi cama.
Los restos de amantes y traiciones.
Es un vertedero.
No pasa la basura.
Está en paro.
El guatón flojo no atiende.
Se lima las uñas.
El que viene, viene.
No hay Licencia.
No haces nada.
Y el jefe te quiere ahí.
Ahí.
Calentando el asiento.
Hay paro.
No late la cosa.
El reajuste da risa.
Da risa la negativa.
Hay gente atorada afuera.
Ellos no ríen.
Los carnés están vencidos.
La identidad vencida.
La memoria también.
Se venció el pan.
Se venció la fruta.
Se venció la moral de algunos.
Venció el cheque.
La billetera.
El billete no vale lo que antes.
La gente no vale.
La valentía no vale.
Solo el tiempo.
El tiempo es oro.
Esto huele mal.
Huele a peligro.
Se vence mi paciencia dentro de poco.
Hay paro.
Los muertos hacen turnos éticos.
En los cementerios.
La basura no pasa.
La calle huele mal.
Huelen mal los business.
Venció tu candidato.
Los presidenciables están por vencer.
Un día más y son zombies.
Lucen pálidos.
Lucen ojerosos.
Dan ganas de huir.
Camino casual.
Deliberadamente.
No hay plan.
Se derrumba algo.
Tiembla la ciudad.
Reconozco sus grietas.
Algunos lugares vencieron.
Las estatuas vencieron hace rato.
Y ahí están como tunas.
Todavía.
Hay paro.
Marchamos lento.
Tránsito lento en La Ciudad.
Le ponen color los peruanos.
Le ponen color los colombianos.
Los haitianos también.
Ciudad viva, movimiento.
Marchamos.
Nos marchamos a veces.
Quiero marcharme.
Pienso en otras ciudades.
El aire está viciado.
Basta subir al cerro.
Basta de llenar el vacío.
Basta de violencia.
Rehago la basta del vestido.
Me subo la falda.
Doy saltos en la basura imaginaria.
La calle huele.
Huele a peligro la calle.
El parque huele.
Pasto cortado.
Plátanos orientales.
Tu olor lo llevo conmigo.
¿Dónde se fueron los rugidos nocturnos?
Hay paro.
Vencido está el plazo.
Vencieron los políticos en sus asientos.
Reclamo.
Golpeo la mesa.
Digito los números.
Alguien responde.
Me ofrecen grabarlo todo.
Me niego.
Levanto la voz.
Pido hablar con el encargado.
No hay encargados.
Hay un paro.
El call center tiene reglas.
Yo no aplico a la regla.
Ando con la regla.
Nadie me escucha.
Repiten su speech.
Les cuelgo el teléfono.
Tiro la toalla.
Tiro migajas al suelo.
No hay palomas.
Están comiendo unas migajas las gaviotas.
Más allá la vieja pide billetes.
Las monedas no sirven.
Las monedas lavan la ropa.
Descontinuaron el peso.
El peso del peso no vale.
El billete de quinientos pasó de moda.
Todo está a luca o a mil.
A luca y a mil.
Los espacios públicos valen más que los ciudadanos.
A nadie le importa lo minimalista.
Sacaron las bancas para poner un maniquí.
La nueva estatua de chile.
Chile con ché.
Hay paro.
Paro yo en un semáforo.
Veo pasar la gente como si nadie.
Como si nada.
Soy una familia unipersonal.
Todavía no vence la parada.
No vence mi plazo.
A pesar que lo debaten en el congreso.
Hablan de mi cuerpo.
Como si el cuerpo fuera su territorio.
Mi cuerpo es mi territorio.
Y el de la farmacia me niega la pastilla.
Se cree mi dueño.
Se cree mi patria.
Y aquí la única bandera al viento soy yo.
Se cree mi conciencia.
Me trata de promiscua.
Me da su discurso gratuito.
Me pide la orden médica.
Le digo que no tengo.
Me manda a freír monos al África.
Vuelva más tarde.
Con la orden.
El hombre se siente poderoso.
Me echa y me sermonea.
Porque mi cuerpo no es mío.
Sociedad de consumo.
Es un bien del gobierno.
De los medios.
Mis derechos nacieron vencidos.
Me pide el rut.
Me registra en su sistema.
Me deja marcada.
Me pide mi nombre.
Mi dirección.
Mi puto silencio me pide.
Hay paro.
Hay bocinas y gritos.
Hay amantes que susurran.
Y yo me siento viva.
El odio y el amor son lo mismo.
Yo no soy la misma.
Me tomé la pastilla.
Me da miedo mi sombra.
Mi huella de carbono.
Reciclo mi basura.
Reutilizo mi sangre.
Reutilizo el cartón.
Recircula, se limpia.
Pienso lo que digo.
Hay paro.
Se me pudrieron los limones.
Venció el agua en la copa.
Las plantas crecen.
Les hago cariño.
Todavía florece el cardenal.
Santísima.
Iglesia.
Católica.
Dicen que triunfa Trump.
Dicen que triunfa Clinton.
Vencerán otros.
Vence la comida en los estantes.
Los reponedores botan lo vencido.
La gente no vota.
Anula con el cuerpo.
Abstención.
Hay un paro.
No abre la biblioteca.
La plaza italia está abierta.
Siempre.
Pero está cercada.
Alguien venció a alguien.
Y ahí están los hinchas.
Sin perdón ni olvido.
Vencieron los del equipo azul.
Vencen los del equipo negro.
Vence cualquiera a estas alturas.
La paz no se hizo.
Venció otra cosa, Colombia.
Se deshacen los tratados.
Y los caminos al Mar.
Se deshacen las mesas.
Se rehacen las mesas.
Comienza la campaña.
Las momias se levantan.
Se sacan las vendas.
Se estiran la cara.

Y gritan ¡Venceremos!


miércoles, 9 de noviembre de 2016

"Fulgor y muerte de una posible estrella" por Sergio Bravo Loyola

Fulgor y muerte de una posible estrella  


Era chico, estaba en la básica todavía. Creo que tenía como diez años. Por eso fue sorpresa cuando el Beto, un amigo y compañero de trabajo de mi mamá, me invitó a jugar a la infantil del Deportivo Cumming.

        Era el club del barrio, era aquel equipo donde muchos niños se habían conocido y se habían hecho amigos o porque jugaban juntos o, simplemente, porque sus papás jugaban en el primer equipo. Era un barrio entero, era una familia.

        Fui con el César, un amigo que no era del pasaje pero su abuela vivía ahí y era con el que chutéabamos de arco a arco. En el partido había de todo, parrillas, mucha gente, familias, etcétera. Pero el equipo no tenía arquero y yo ni zapatos de fútbol tenía. Tuve que llevar las zapatillas blancas de educación física.

        Me preguntaron de qué jugaba. “Delantero” dije, me pasaron la 9. Mentí asquerosamente, nunca fui delantero, primera vez que jugaba en cancha grande y en el colegio me destacaba más por ser lauchero centro con nula proyección por las bandas.

        Era el 9 del primer equipo azulgrana que conocí, después me enteré que había un San Lorenzo de Almagro, un FC Barcelona y hasta un Deportes Iberia en Los Ángeles.

        El partido fue para olvidar. Pero no puedo. Me pillaron unas cuatro o cinco veces fuera de juego. El defensa del otro equipo me ganó todas las pelotas y la posición, estaba desesperado. En un acto que todavía me pregunto por qué lo hice, para sacarme la mufa, tomé la pelota como a 30 metros del arco avancé un poco y le pegué. Claro, el resultado fue paupérrimo. No me pude la pelota y el tiro avanzó como cinco metros a menos de un kilómetro.

        Ahí apareció el 11, que era mi dupla en el ataque, y me subió y me bajó a garabatos. Para no ser menos, yo también. “Hueón, te pedí la pelota mucho rato. Ahueonao”, “Habla más fuerte entonces poh, concha de tu madre”. Nunca supe cómo se llama pero de vez en cuando lo veo por la calle.

        Debut y despedida. Porque la verdad es que siempre fui mamón. Trataba de ser lo más correcto para hablar que se pudiera y mi vieja me prohibía decir garabatos. Ante tal falta a la educación que ella me dio, preferí castigarme por lo malo de mi actuar y nunca más fui a jugar.

        Años después aprendí que las chuchadas y sacadas de madre son parte y se aceptan en el lenguaje futbolero y mucho más cuando la cancha es de tierra. Ese partido lo perdimos como 9 a 1, con cuatro cambios de arquero y después de terminado el encuentro nos dimos cuenta que ellos jugaban con 12. El árbitro desestimó esto porque el jugador 12 del otro equipo era un niño de como 7 años.

        Pude haber sido el goleador histórico de las canchas del Parque de los Reyes, pero fui lo que fui por consecuente. No podía fallar así a las enseñanzas que mi madre me había dado a chuchada limpia.

        El Pelado fue a un partido más, hizo un gol, le llegó un rebote con el arco vacío. Perdieron 2 a 1 y no cambiaron ni una sola vez arquero. El Cumming estuvo en quiebra pero de nuevo se está armando. Sin cadetes, eso sí. Solo los grandes. A lo mejor ahora, con 23 años, vuelva por mi revancha.


lunes, 7 de noviembre de 2016

"Introducción a la Voluntad y Protocultura" parte II por Jhon Bacanalés

Como se podrá haber dado cuenta mi querido lector, he escrito una mezcla discreta de conceptos y temas que aparentemente se ven inconexos.  Todo esto se debe a que el tema que estamos tratando “Voluntad & Protocultura” no es un tema ordinario de pensamientos, sino, es una unidad de pensamientos o más bien es una totalidad de fuerza que es percibida a través del instinto y no del intelecto, por eso su complejidad al momento de explicarlo a través del lenguaje escrito.  Por ejemplo, no puedo tratar este tema como la historia o como la etiología en donde existen antecedentes, ordenamientos cronológicos, causas y efectos, agentes, elementos, sujetos y objetos.  Debido a la complejidad, ya mencionada,  recomiendo una segunda lectura; es ahí, en la segunda lectura donde usted podrá extraer todo el “jugo” que tienen estos textos; además de entender claramente y de forma auto-evidente lo que aquí planteo.

Voluntad y Protocultura son lo mismo, esta variación en su escritura y pronunciación se llama nomenclatura. En la nomenclatura Schopenahueriana el concepto es Voluntad y en la nomenclatura de los maestros de la robotecnia es Protocultura. En otras nomenclaturas encontramos los conceptos de Belleza, Virtud, Sabiduría y Amor; todas estas palabras contienen exactamente la misma sustancia de lo que hemos hablado desde el comienzo: “Voluntad y Protocultura”. Por favor, ver el siguiente recuadro:

Concepto de
Nomenclatura de
Voluntad
Schopenhauer
Protocultura
Maestros de la robotecnia
Belleza
Dostoyevski
Sabiduría
Escuela filosófica, Folclor
Amor
Jesucristo
Virtud
Aristóteles


Sin el ánimo de subestimar al amable lector, quisiera ser majadero en esto, debido a que es de fundamental importancia que usted entienda y pueda seguir adelante con este documento. Por favor ver el siguiente ejemplo, donde demuestro que todos los conceptos son lo mismo:

                La naturaleza con sus árboles e insectos es de una belleza absoluta.
                La naturaleza con sus árboles e insectos es de una voluntad absoluta.
                La naturaleza con sus árboles e insectos es de una sabiduría absoluta.
                La naturaleza con sus árboles e insectos es de un amor absoluto.
                La naturaleza con sus árboles e insectos es de una protucultura absoluta.
                La naturaleza con sus árboles e insectos es de un virtuosismo absoluto.

Si se dan cuenta, cambia la configuración de letras en cada uno de los enunciados sobre la naturaleza, pero el significado y la sustancia conceptual  entre uno y otro es exactamente lo mismo. Así que cada vez que nombre algunos de estos conceptos a lo largo de este texto es porque me estoy refiriendo a lo mismo. Por una cosa de flexibilidad y plasticidad intelectual me tomaré la libertad de ocupar en toda su extensión la nomenclatura aquí dispuesta.  Dicho sea de paso, continuaré.

El verdadero ser de las cosas es una voluntad irracional y ciega. Un electrón girando alrededor de su núcleo es de una belleza absoluta. Es ahí donde comienza la vida. Donde haya movimiento habrá energía, habrá voluntad, amor y sabiduría. La esencia de la cosas es la belleza. Y si esta especie humana cree conocer lo contrario, el concepto de fealdad, horror o mentira, es porque la bestia humana ha desviado el rumbo. En pocas palabras los yahoos (humanos) han perdido la Voluntad y  Protocultura. La falta de respeto a la fuerza creadora que dispuso todo esto para nosotros ha hecho que nos aferremos aún más a este mundo alienado y sin rumbo lleno de sueños infantiles y pensamientos homeopáticos con el fin de aliviar un poco la abrumadora verdad torcida en la que nos hemos auto-sentenciado. No hemos hecho las labores de mantención, cuidado y conservación de la cuales somos responsables.
Hemos abandonado a Vishnu y lo único que esperamos es que venga la fuerza destructora Shiva a redimir nuestra energía.

Continuará…

sábado, 5 de noviembre de 2016

"Volver a ser humanos" por Rodrigo Durán

Esta semana revisando el "proyecto Venus" por Internet; y escuchando algunos audios sobre el mismo tema; puse especial atención en lo que podría ser un futuro en el que esté sistema mundial económico colapsaría. Cuando ya no sea necesario tu trabajo, porque una máquina te reemplazó en funciones; en el audio que escuchaba se mostraba como ejemplo la transición de muchos obreros que quemaron en más de una oportunidad los telares electrónicos e incendiaban las fábricas; por haber sido reemplazados por máquinas que ni comían, ni dormían; y bajaban enormemente el costo de producción ya que su margen de error era fantásticamente menor.
Yo no me lo había preguntado...pero me detengo. Y analizo. Qué ocurrirá el día en que en nuestra sociedad mundial ya no sea necesaria la mano de obra humana...cuando ya no compren tu tiempo para que realices tal o cual función..?
¿Que haremos..? ¿Cómo viviremos..?
En este cuestionamiento estaba; y puse oído a lo que se decía...volveremos a ser humanos...a vivir más como antes; a hacer de la tierra un refugio y a plantar y cosechar; a mantener un espacio cuidado por ti; para alimentarte y darle lo necesario a los tuyos.
A tener tiempo para descansar de verdad. A disfrutar de las cosas simples...de un amanecer, de la lluvia, de los animales (si es que quedan algunos) porque ya nadie te dará un papel moneda a cambio de tu trabajo. Tu Lo harás por y para los tuyos. (Y para tu satisfacción)
Es cierto, no existe una fecha clara de cuando colapsara este sistema; del que unos pocos han alcanzado provecho y unos millares siguen de mal en peor.
Pero lo que si es claro; es que tarde o temprano volveremos a nuestro centro...a aprovechar nuestros talentos y dones; ya no al servicio de unos pocos billetes o monedas; ya no para recibir una paga a fin de mes...todo para cada uno y de todo. Donde ya no existirán clases sociales asociadas a más o menos dinero..o pagos virtuales...a mercados accionarios o a vejez deplorable debido a jubilaciones chistosas...como hay..alcanza para tod@s...suena utópico; pero creo que no estamos tan lejos de ese gran colapso. Cada vez más, hay más países en donde la gente emprende negocios propios; más gente aspira a ser independiente; más gente quiere tener mas tiempo con sus seres queridos y ya no vender su tiempo por papel moneda.
Por eso este sistema está destinado al fracaso; porque ya en su tiempo estuvo de turno el trueque..
Y también fue desplazado.
Definitivamente la única forma que tenemos de salir de esto, es de hacernos de un terreno; plantar; sembrar y cosechar nuestra propia comida. Ser AUTOSUFICIENTES un concepto que los más jóvenes les suena, pero no conocen; si yo aprendo a ser autosuficiente; ya no le sirvo a ningún gobierno, a ningún partido, a ningún comercio..porque no dependo de ellos. "Ellos" que por años decidieron por mi y eligieron todo por mi..ahora ya no. Ese es mi sueño. No depender más de ningún sistema y simplemente SER.
Editorial Cayo La Teja
Fanzines y libros cartoneros
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viernes, 4 de noviembre de 2016

"Ser atemporal" por Sol Caraves

Noviembre es una Bestia que duerme diez meses, todos los años toca salir pateando de sus entrañas para completar el ciclo. Todos los años me derrota y todos los años pienso lo mismo. Maldito noviembre, es como un pasillo que va estrechando cada vez más sus paredes y, sin embargo, aunque amenaza con destruirme siempre salgo ilesa. Piso tierra firme. Diciembre. Las fiestas, volver a las raíces, calor, vagancia, enterarme de las vidas de los demás, celebración. 

            Esencialmente lo que pasa es que en noviembre no alcanza el tiempo, parece el mes más corto del año, y conjuga todos nuestros miedos porque evidencia el fracaso o el éxito de nuestras metas. Yo que soy universitaria ad eternum, todos mis noviembres tengo ganas de abandonar la carrera, irme del país, iniciar una célula terrorista, tomarme un año sabático, suicidarme y poner una bomba en la facultad. Pero por más vuelta que le dé no es del todo justo atribuirle mis supersticiones a noviembre, sino más que nada entender que la raíz del problema es el tiempo. El tiempo y el calendario como imposición de racionar la vida de los hombres y las mujeres.

            Si pensamos por ejemplo en la antigüedad, en las culturas esencialmente agrónomas la vida de sus habitantes estaba regida por los ciclos de la agricultura, el paso de las estaciones y su relación con las cosechas, el tiempo es concebido como un espiral que reitera ciclos pero que no adquiere el hermetismo de la forma circular, porque a su paso transforma las circunstancias materiales de los hombres y mujeres, y al mismo tiempo, se renueva a sí mismo en un ciclo infinito que tiende a la reiteración de ciertos eventos inevitables, pero con un componente innovador. El tiempo, sin embargo, se deslinda de su calidad cotidiana, para separarse en tiempo mítico-sagrado, del tiempo cotidiano-mundano. El tiempo mítico es para preparar las ceremonias, reanudar los mitos y conservar la integridad de la comunidad, en este marco los calendarios “sagrados” son una herramienta que utiliza el poder centralizado para racionar la violencia dentro del orden social, por tanto, regula y delimita a la violencia dentro de un ámbito específico que se lleva a cabo dentro de un tiempo y un lugar determinado, otorgándole de esta manera un significado productivo a la vez que restringe su ejercicio dentro de un ciclo determinado.

La relación entre calendario y tiempo se vinculan con las necesidades económicas y teológicas de la estructura política y social, por tanto, varían de acuerdo a las exigencias de su contexto. Cuando el tiempo se legitima como sagrado, la violencia se circunscribe dentro de un ámbito cerrado y ceremonial, es por medio del sacrificio donde la violencia explicitada asegura la condición de supervivencia de un grupo, reanudando un ciclo, se sintetiza el tiempo presente, el porvenir futuro y el pasado, a modo de regenerar y restaurar los ritmos naturales y sagrados de los dioses.             

            En nuestro contexto, el tiempo es “oro” (esto viene desde el medio evo cuando los banqueros empezaron a cobrar intereses a los prestamos), el parámetro que mide el empleo de nuestro tiempo se relaciona con nuestra capacidad de producir ingresos monetarios para sostener nuestra integridad y pervivencia en el mundo material, vivimos regidos por las pautas del consumo y la liquidez, debemos ser eficientes y funcionales al orden social  según las modelos del mercado económico propuesto-que dicho sea de paso, regula a su vez todas nuestras relaciones interpersonales- sino nos acercamos a la anomia, la pobreza económica, la marginación y la muerte.

            El sistema económico y político de turno nos violenta continuamente y a la vez que raciona nuestro tiempo crea espacios para que el colectivo social canalice la fuerza destructiva sin que se vuelva en su contra, es así como propicia espacios de interacción popular donde se legitima la violencia, la violencia entre nosotrxs y la potencia autodestructiva. A la vez el orden social -impuesto por estás potencias que nosotrxs mismxs creamos- delimitan el ejercicio de nuestras actividades en un tiempo y espacio, entonces la vida de los sujetos aparece fragmentada porque debe acordar instancias para acceder a la violencia, al placer, al ocio, al amor mientras es aplastado por su necesidad productiva y al mismo tiempo su finitud. Bueno, eso, les invito a todxs este noviembre a romper con esta tensión entre lo que se supone que debemos hacer, lo que hacemos y nuestra finitud, porque nos está costando vida medir el tiempo cuantitativamente en proporción de éxito/fracaso y el ocio tiende a ser nuestra faceta más productiva, pensemos que el tiempo es una convención y que podemos apropiárnosla, tiempo es la dimensión del cambio. Nos vemos en diciembre, si es que sobrevivimos.